Han pasado de ser vistos como los perdedores del árbol genealógico humano a ser considerados homínidos de primera categoría. Hoy sabemos, de hecho, que buena parte de lo que nos define como humanos también estaba presente en los neandertales. En este artículo entrevisto a la autora del libro ‘Neandertales. La vida, el amor, la muerte y el arte de nuestros primos lejanos’, un retrato completo sobre estos homínidos tan fascinantes.

Los neandertales siempre nos han parecido los ‘primos tontos’ de los ‘sapiens’, los perdedores de la evolución. ¿Por qué no es cierto esto? ¿Crees que nuestra visión ha cambiado en los últimos años?

Esto es falso por dos razones. En primer lugar, durante las últimas décadas ha habido una revolución en la arqueología y en nuestra comprensión de todos los aspectos de la vida neandertal. Nos hemos dado cuenta de que eran mucho más sofisticados de lo que se pensaba: empleaban herramientas de piedra, pero también eran hábiles carpinteros, usaban materiales como huesos o conchas e incluso inventaron el primer material sintético, el alquitrán de abedul, que usaban como pegamento. Además, eran expertos carniceros y extraían de sus piezas las partes más grandes y nutritivas. Su dieta era muy variada, pues además de la caza mayor se alimentaban de conejos, aves, marisco y plantas. Por si fuera poco, tenemos cada vez más evidencias de un sentido estético emergente que implica el uso del color e, incluso, la mezcla de pigmentos.

Y el segundo motivo por el que no podemos considerar a los neandertales como ‘perdedores’ de la evolución es que hoy sabemos que hubo mestizaje: los neandertales no fueron totalmente reemplazados por los primeros Homo sapiens, sino que todavía están en nuestro ADN. Y, lo que es más importante: los primeros grupos de sapiens que llegaron a Eurasia están, en realidad, más extintos que los neandertales, ya que estas poblaciones pioneras no dejaron ningún tipo de descendencia genética. En definitiva, el cuadro que tenemos hoy sobre los neandertales y que presento en mi libro es mucho más complejo y fascinante que el que se tenía hace cuarenta años.

Reuniendo todas las evidencias que tenemos sobre su dieta, organización social y formas de vivir, ¿podrías describir brevemente cómo era un día en una ‘familia neandertal’?

Probablemente no podamos hablar de una ‘familia’ neandertal típica. Ten en cuenta que vivieron durante más de 300 000 años y en climas extremos que van desde los periodos glaciares fríos hasta los interglaciares cálidos como el actual. Además, no solo ocuparon la actual Europa, eran más bien ‘euroasiáticos occidentales’: hemos encontrado restos de su presencia entre Gales y España, Palestina y Siberia. Esto implica que tuvieron que adaptarse a una amplia gama de paisajes, entornos, geología, fauna y flora.

Aun así, es cierto que tenían algunas cosas en común, y una de ellas es que probablemente vivían en pequeños grupos nómadas. Yo esperaría que la mayoría de días se levantaran al amanecer, atraídos por el olor de los fuegos humeantes dejados de la noche anterior en busca de calor y seguridad. Una de las tareas diarias sería la recolección de combustible, pino en muchas ocasiones, y tal vez usarían algo de tuétano sobrante para el desayuno. Los niños estarían jugando todo el rato, y es probable que en esos juegos arrastraran a algún adolescente o adulto para explorar el entorno y buscar plantas.

Algunos de los adultos, probablemente hombres y quizás algunas mujeres, pasarían uno o varios días cazando fuera del asentamiento, y regresarían con sus piezas envueltas en piel. Dichas piezas serían procesadas por la noche, al calor de la chimenea. Los niños comerían usando herramientas para cortar la carne y mirarían a los adultos para aprender a limpiar la piel. A medida que oscureciera, todos se irían acomodando en la parte trasera de la cueva mientras las brasas del fuego permanecen encendidas.

Puedes leer la entrevista completa en este artículo publicado en la web de la revista Muy Interesante